domingo, 7 de noviembre de 2010


UNA HOJA DE MENTA
DOS LIBROS DE ARTE SIN NADA MÁS
UNA CAJA REPLETA DE HILOS
EN LAS MANOS MÁS LEJANAS Y ESQUIVAS
QUE PUDE ELEGIR.
TAL VEZ ESO NO HABLE BIEN DE MI
PERO YA NO PUEDO CAMBIARLO
TAL VEZ NO HACE FALTA
NI SIQUIERA INTENTARLO
DUELE DE TODOS MODOS

sábado, 30 de octubre de 2010


Escucho la música.
Veo las fotos.
Me emociono con algunos recuerdos.
Nada se entiende cuando lo cruzo con la realidad.
Tengo los pies clavados al suelo.
El mundo sigue girando por el mismo lugar.
Solo yo puedo cambiar de sitio.

domingo, 30 de mayo de 2010


Había gente por todos lados, en las calles y en las veredas, detrás de mi y encima de mi sombra. Había gente en el espacio próximo y en el espacio anterior, en las vidrieras y en los vidrios, en los vasitos de plástico que bordaban el cordón y las banderitas colgantes y huérfanas.
Había gente por todos lados...
Huí, de la gente primero y de la no gente después. Huí con el paso apretado como un sueño. Del 76 en adelante no pude parar de llorar.
Es que había gente, gente que necesitaba y se los llevaron. Había gente que podía cambiar mi mundo y ya no están. Sus madres se cubrían la cabeza con un pañuelo y hoy se abrazan con los perpetuadores del plan siniestro que se los llevó.
Había gente por todos lados... me pregunto donde estabas cuando te necesité.
Me pregunto donde estaba toda esa gente que me hizo huir a buscar un poco de aire.

domingo, 16 de mayo de 2010

Nada me sobra


Nada me sobra, ni tu ausencia. Llevo en los hombros todo el no saber de los días intensos, anudado contra el olvido de las mañanas esquivas. Nada me sobra, ni el desencuentro cada paso equivocado abre un camino que por algo me llama, algo debo buscar por ahí, algo que viene faltando por acá. No me sobra ni un poco de tiempo para tenerte o para perderte de una vez por todas, las que te busqué y las que te estuve imaginando. No me sobra ni un poco de odio, tengo todo el que necesito y es poco, pero bien orientado y ni una molécula, ni una pequeña brisa es para vos. No me sobra ni una de tus caricias, ni medio beso, ni la sombra de un abrazo. No me sobran tus palabras, ni tu vista corta, ni tus rodillas lejanas. Me lo guardo todo porque, aunque no te lo dije, nada me sobra, ni tu ausencia. Llevo en las manos más preguntas que recuerdos.

viernes, 12 de marzo de 2010

Ningún día

Algún día podré hablarte del laurel, no hoy, ni mañana. Algún día encontraré las palabras para descifrar ese aroma que me envuelve cada vez que quiero no olvidarme como empezó todo, al menos todo lo que soy.
Algún día, podré tener noción real del díámetro inabarcable de su tronco curiosamente gris, no tan áspero cuando intentaba treparlo, ni tan marrón como en los arquetipos de árbol dibujados por mi hasta entonces.
Como no era del todo amigable, hacíamos piecito en la pared que primero fue alambrado doblado y fayuto. Después le pusimos el baticaño para descender más rápido y hasta tuvo un intento de casita de lona y madera.
Ningún día vas a tomarme la mano, ni me vas pedir que te hable del laurel. Ningún día vas a estar a sus pies o a los míos, con los ojos indagando la historia.
Pero si lo pienso un poco, me digo que algún día podré contarte, aunque mientras lo escribo se me caen las últimas hojas.

lunes, 8 de marzo de 2010

Llevar en la espalda


Hoy estoy para ovillarme a dormir en la punta de una silla
sentir apenas una sombra a mi lado.

Llevo en la espalda un atado de incertidumbres.
Hoy estoy para ovillarme a dormir en la punta de un recuerdo
y sentir de lado a lado tu sombra.
No hay espalda que resista tantas respuestas
así que reviso mi atado, lo reacomodo
y sigo.

domingo, 7 de marzo de 2010

La mala circulación

Tengo violáceas la punta de mis dedos,

no se si por la mala circulación o las malas ideas.

Tendría que revisar

pero no sé.

En el cuello ni un asomo de sombra

no si se por la ausencia o la mala memoria.

No debería ni pensarlo

ni pensarte

ni revisarlo

ni asombrarme.

Tengo un problema hídrico a la altura de los ojos.

Y es grave.

No debería ni intentar secarme

En estos días ya es más que poco

no ahogarme.

lo importante para mi es lo que me importa a mi”

dijo

En estos días no es poca cosa ver bien

a través del agua

y las paredes.

viernes, 12 de febrero de 2010

Mis trenes

El día que tomé esta foto quise regalarle mis trenes y el sol al final de la calle, burlando la alambrada.
Un poco ambicioso de mi parte semejante cosa, casi soberbio.
No se si volveré a hacer presentes de tamaño calibre.
Qué manos pueden soportar tanta vía, tanto sol sin caer en la trampa, en la tonta trampa del alambre y sus fantasmas.
Esos trenes son míos ahora.
Pero no van a ninguna parte.
El sol está, claro, pero no me calienta.
Todo pierde bastante gracia cuando él se disuelve en la sombra triste que yace entre la distancia, mis miedos y sus escudos.

El que abandona


Decíamos así, el que abandona no tiene premio... y seguíamos jugando porque mientras jugabas eliminabas la chance de perder seguro, lo que terminaba siendo más importante que el juego en sí.

Yo no abandoné, aunque perdí bastante.

Tampoco se qué quiero ganar, ni cual es el premio. Pero hay algo que si se.

Quiero seguir jugando hasta que me muera, porque seguro me muero si dejo de jugar.