viernes, 12 de marzo de 2010

Ningún día

Algún día podré hablarte del laurel, no hoy, ni mañana. Algún día encontraré las palabras para descifrar ese aroma que me envuelve cada vez que quiero no olvidarme como empezó todo, al menos todo lo que soy.
Algún día, podré tener noción real del díámetro inabarcable de su tronco curiosamente gris, no tan áspero cuando intentaba treparlo, ni tan marrón como en los arquetipos de árbol dibujados por mi hasta entonces.
Como no era del todo amigable, hacíamos piecito en la pared que primero fue alambrado doblado y fayuto. Después le pusimos el baticaño para descender más rápido y hasta tuvo un intento de casita de lona y madera.
Ningún día vas a tomarme la mano, ni me vas pedir que te hable del laurel. Ningún día vas a estar a sus pies o a los míos, con los ojos indagando la historia.
Pero si lo pienso un poco, me digo que algún día podré contarte, aunque mientras lo escribo se me caen las últimas hojas.

lunes, 8 de marzo de 2010

Llevar en la espalda


Hoy estoy para ovillarme a dormir en la punta de una silla
sentir apenas una sombra a mi lado.

Llevo en la espalda un atado de incertidumbres.
Hoy estoy para ovillarme a dormir en la punta de un recuerdo
y sentir de lado a lado tu sombra.
No hay espalda que resista tantas respuestas
así que reviso mi atado, lo reacomodo
y sigo.

domingo, 7 de marzo de 2010

La mala circulación

Tengo violáceas la punta de mis dedos,

no se si por la mala circulación o las malas ideas.

Tendría que revisar

pero no sé.

En el cuello ni un asomo de sombra

no si se por la ausencia o la mala memoria.

No debería ni pensarlo

ni pensarte

ni revisarlo

ni asombrarme.

Tengo un problema hídrico a la altura de los ojos.

Y es grave.

No debería ni intentar secarme

En estos días ya es más que poco

no ahogarme.

lo importante para mi es lo que me importa a mi”

dijo

En estos días no es poca cosa ver bien

a través del agua

y las paredes.