Tiene la fuerza y la pequeñez necesaria para encerrar las salidas.
Quien entra allí no sale igual.
Varias veces quise demoler sus paredes, pero finalmente supe que no era una buena idea.
Esa casa es el reducto de mis fantasmas.
Es la sombra que necesito para buscar luces y señales a la deriva.
Esa casa es un poco yo, con mis miserables poderes reductores de sueños.
No debo demolerla, solo conocerla a fondo para poder salir de ella de una maldita vez.
Algunas noches de insomnio me asomo a la ventana, un caballo pasta cerca, relincha cuando me acerco.
Asusta, pero es tan hermoso.
De momento, solo puedo mirarlo de lejos.
jueves, 16 de julio de 2009
Palmera
"...No te pierdas ese cielo por la absurda persecuta de los cocos que puedan llegar a caer", le dijo ella.
Pero el tipo no escuchó.
No pudo.
O no supo.
O tal vez no estaba ahí, donde ella creía que estaba. Y sin embargo, parecía tan real.
Como si fuera posible solo levantar los ojos para descubrir vuelos y palmeras o encontrar el abrazo por solo necesitarlo.
martes, 7 de julio de 2009
Aparición
Movimiento
Playa soñada
Sueño con una playa que me taladra el cerebro.
En esa playa no hay palmeras, ni cocos, ni un mar turqueza, ni indios vendiendo collares, ni chicas en tanga, ni el hombre de mis sueños, ni los recuerdos de otras playas, ni el aroma a verano y descanso que conozco.
En esa playa nadie me espera.
En esa playa solo estoy yo, veo un cartel en medio del agua.
Me acerco, hace frío.
El cartel parece una burla o un mal rastro.
El cartel dice:
Querida, deja ya de mojarte por nada.
Otoño
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