Y entre las muchas cosas que se alojan en las sombras, aparece otra que espera la gota de Medusa.
Otra, que se moja los pies y no aprende.
Le digo, Querida, armemos un club, ya casi tengo tu color y aún no me desprendo de la rama.
Cuando Pandora abrió la caja fue maldita para los obedientes y creadora de mil lenguas para los otros. Claro, puestos a elegir me quedo siempre con los otros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario