Él acaricia su pelo mientras ve crecer las rejas que torpemente se empecinan en cercarlos.
Los escucho gritar.
Siento su dolor.
El Colón se estremece de indignación y tristeza.
No habrá rejas suficientes para cercar a sus hijos si escuchamos y salimos a caminar con ellos.
No te quedes sin escuchar.