martes, 11 de agosto de 2009


Una mujer se acurruca en el pecho de un hombre.
Él acaricia su pelo mientras ve crecer las rejas que torpemente se empecinan en cercarlos.
Los escucho gritar.
Siento su dolor.
El Colón se estremece de indignación y tristeza.
No habrá rejas suficientes para cercar a sus hijos si escuchamos y salimos a caminar con ellos.
No te quedes sin escuchar.

sábado, 1 de agosto de 2009


En eso estamos de acuerdo...
Leo una cita justo al cruzar la esquina de los banderines heridos.
Se contraen las mandíbulas mientras repaso la lista de compañeros para extender la invitación... hace frío, el carnaval está sangrando por cada uno de sus flecos. Un bacilo mortal lo rodea, se robó el color amarillo para engañarnos, pero muchos supimos y avisamos.
Hace frío, pero nosotros vivimos en febrero y buscamos algo más que un resquicio. Estamos calientes en pleno invierno, estamos heridos, pero con ganas de curarnos, el bacilo es fuerte, pero nosotros somos murgueros.
Hace frío, necesitamos un buen fueguito.
Ahora.

jueves, 16 de julio de 2009

La casa pesadilla















Esa casa podría ser un buen epicentro de desencuentros y pesadillas.
Tiene la fuerza y la pequeñez necesaria para encerrar las salidas.
Quien entra allí no sale igual.
Varias veces quise demoler sus paredes, pero finalmente supe que no era una buena idea.
Esa casa es el reducto de mis fantasmas.
Es la sombra que necesito para buscar luces y señales a la deriva.
Esa casa es un poco yo, con mis miserables poderes reductores de sueños.
No debo demolerla, solo conocerla a fondo para poder salir de ella de una maldita vez.
Algunas noches de insomnio me asomo a la ventana, un caballo pasta cerca, relincha cuando me acerco.
Asusta, pero es tan hermoso.
De momento, solo puedo mirarlo de lejos.

Palmera

Como si fuera posible solo levantar los ojos para descubrir vuelos y palmeras.

"...No te pierdas ese cielo por la absurda persecuta de los cocos que puedan llegar a caer", le dijo ella.

Pero el tipo no escuchó.

No pudo.

O no supo.

O tal vez no estaba ahí, donde ella creía que estaba. Y sin embargo, parecía tan real.

Como si fuera posible solo levantar los ojos para descubrir vuelos y palmeras o encontrar el abrazo por solo necesitarlo.

martes, 7 de julio de 2009

Aparición


Y entre las muchas cosas que se alojan en las sombras, aparece otra que espera la gota de Medusa.
Otra, que se moja los pies y no aprende.
Le digo, Querida, armemos un club, ya casi tengo tu color y aún no me desprendo de la rama.

Movimiento


Entonces una embarcación... me subo sin muchas convicciones.
Hay momentos en los que la mejor dirección es solo estar en otra parte.
La luz se monta en las olas.
Es la luz la que marca el movimiento, pienso y sin querer fijo la mirada en la sombra.
Es evidente que aún no aprendo.

Playa soñada


Sueño con una playa que me taladra el cerebro.
En esa playa no hay palmeras, ni cocos, ni un mar turqueza, ni indios vendiendo collares, ni chicas en tanga, ni el hombre de mis sueños, ni los recuerdos de otras playas, ni el aroma a verano y descanso que conozco.
En esa playa nadie me espera.
En esa playa solo estoy yo, veo un cartel en medio del agua.
Me acerco, hace frío.
El cartel parece una burla o un mal rastro.
El cartel dice:
Querida, deja ya de mojarte por nada.

Otoño

Como las hojas que alcanzan
un buen tono al desprenderse de las ramas
y aunque pierdan tersura ganan en carácter.
Algunas transformaciones
son así de caras
y aún con eso
son las que persisten.





domingo, 26 de abril de 2009

Cambio de zapatos


Decidí cambiar de zapatos para seguir el rastro de las serpentinas.
Algunos domingos de abril suelen devenir carnavales o entierros sin cruces.
Algunos rituales solo saben equivocar la maldita semana.
Agosto también es fatal en ciertas ocasiones, al menos inoportuno.
Rastros de serpentinas y almanaques.
Algunos domingos de abril pueden ser puentes y sombras.
Ante la duda cambié mis zapatos y volví a jugar.

Busqué sus ojos olvidando que era domingo y ahora estoy descalza.

N

domingo, 12 de abril de 2009

Negros hermosos

Puede suceder un sábado en vísperas, o un domingo por la tarde.

En algunas paredes puede verse el rastro de un camino de endorfinas, un brote vegetal, la ventana donde se asomó una chica perdida adentro de un miriñaque, los cientos de verdes que se alistan en cada hoja, la mueca de materia que burla el mandato de ser blancos y lisos, la luz que se acoda entre la sombra, la sombra que se arroja desde el árbol y unas ramas delgadas como uñas arañando el poco cielo que cabe.

Mientras, del otro lado un manojo de negros de miércoles riega con sueños y endorfinas cuanta alma se cruza, hacen brotar la tierra y las manos en cada toque, abren ventanas, enamoran señoritas que se pierden entre cajones y marionetas que burlan el mandato de ser blancos y lisos y como una buena sombra en el desierto arañan la tristeza con sus uñas que esconden el misterio de la creación.

No se los pierdan.

N

Era 10 de abril de 2009.

lunes, 6 de abril de 2009

Río



Me pierdo siguiendo el curso de los reflejos sobre el agua.

Caminos inasibles y sin embargo…

Humo y agua



Cuando los elementos se confunden, cuando el reflejo apenas trae el recuerdo del recuerdo y el despegue se asemeja más a un tirón de cera caliente que a un vuelo, la garganta se anuda por dentro y por fuera. Las sombras se estiran, las luces engañan… buscale imagen, buscale sonido, buscale una vuelta del revés más oculto… algo harás en el futuro con eso.
Yo tuve un sueño.
Solo estoy despertando desde entonces.

sábado, 4 de abril de 2009


Solo agotadas todas las opciones, Atenea entraba en combate y ahí sí… era implacable.

Dicen que Perseo le regaló la cabeza de Medusa y ella la colgó de su escudo… no se puede negar que era muy eficiente.

Curiosamente la sangre de medusa devolvía la vida mientras sus ojos la secaban.

Imagino que pudo pasar en algún combate que quedase algún petrificado por ahí y entonces una gota rezagada en algún pliegue, entre las serpientes de la cabeza, entre una voluta de humo de un combate que no se podía seguir postergando, alguna gota resistente haya salpicado al mismo que acababa de petrificar.

Me imagino salir de la piel para ser piedra.

Me imagino ser piedra y sentir la gota que devuelve la piel.

Y que se levanta el caído preguntándose que pasó.

Tal vez siga peleando, tal vez huya y sirva para otro combate, tal vez nunca más vuelva a tocar una espada y se consagre a algún templo cerca de su casa…

No me importa lo que haga el tipo.

Yo busco esa gota.

N


domingo, 29 de marzo de 2009

Columnas de humo blanco




Como las volutas del humo blanco de un buen fuego, algunas señales aparecen en nuestras vidas apenas unos segundos y nuestros ojos se quedan buscando el rastro, nuestros ojos se van a veces detrás de las líneas capaces de bosquejar sueños.

Algunas encierran dimensiones desconocidas.

Así como algunos olores elevan las almas a lugares jamás percibidos por cierta gente de bien.

Hay que afilar los sentidos y cuidar los dones. Todos ellos se harán necesarios.

Hay que buscar el rastro por ahí, donde algunas maravillas se dan un descanso y se dejan caer.

Como las volutas del humo blanco de un buen fuego, algunos sueños solo pueden quedar en el aire, pero hay otros que pueden transformarse en brújulas cuando todo indica que no hay espacios para la maravilla.

Hay algunos que parecen no tener la menor oportunidad y, sin embargo, cuando los damos por perdidos se sublevan sin reservas, nos anudan la garganta, nos contraen los capilares sanguíneos y sucede que se transforman en acción.

Puede ser que esa acción nada conserve de su rastro de humo blanco y ocupe un tiempo y un espacio, puede ser que una noche cualquiera esa acción nos anide y nos haga mejores personas.

El viaje puede comenzar en cualquier momento.
El costo del boleto corre por cuenta de cada uno.

N