domingo, 12 de abril de 2009

Negros hermosos

Puede suceder un sábado en vísperas, o un domingo por la tarde.

En algunas paredes puede verse el rastro de un camino de endorfinas, un brote vegetal, la ventana donde se asomó una chica perdida adentro de un miriñaque, los cientos de verdes que se alistan en cada hoja, la mueca de materia que burla el mandato de ser blancos y lisos, la luz que se acoda entre la sombra, la sombra que se arroja desde el árbol y unas ramas delgadas como uñas arañando el poco cielo que cabe.

Mientras, del otro lado un manojo de negros de miércoles riega con sueños y endorfinas cuanta alma se cruza, hacen brotar la tierra y las manos en cada toque, abren ventanas, enamoran señoritas que se pierden entre cajones y marionetas que burlan el mandato de ser blancos y lisos y como una buena sombra en el desierto arañan la tristeza con sus uñas que esconden el misterio de la creación.

No se los pierdan.

N

Era 10 de abril de 2009.

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