Como las volutas del humo blanco de un buen fuego, algunas señales aparecen en nuestras vidas apenas unos segundos y nuestros ojos se quedan buscando el rastro, nuestros ojos se van a veces detrás de las líneas capaces de bosquejar sueños.
Algunas encierran dimensiones desconocidas.
Así como algunos olores elevan las almas a lugares jamás percibidos por cierta gente de bien.
Hay que afilar los sentidos y cuidar los dones. Todos ellos se harán necesarios.
Hay que buscar el rastro por ahí, donde algunas maravillas se dan un descanso y se dejan caer.
Como las volutas del humo blanco de un buen fuego, algunos sueños solo pueden quedar en el aire, pero hay otros que pueden transformarse en brújulas cuando todo indica que no hay espacios para la maravilla.
Hay algunos que parecen no tener la menor oportunidad y, sin embargo, cuando los damos por perdidos se sublevan sin reservas, nos anudan la garganta, nos contraen los capilares sanguíneos y sucede que se transforman en acción.
Puede ser que esa acción nada conserve de su rastro de humo blanco y ocupe un tiempo y un espacio, puede ser que una noche cualquiera esa acción nos anide y nos haga mejores personas.
El viaje puede comenzar en cualquier momento.
El costo del boleto corre por cuenta de cada uno.
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